Es sabido que los hombres ocupan un mayor porcentaje de puestos de trabajos en los gobiernos, nacionales, autonómicos y locales, instituciones del Estado, empresas, finanzas, etc..que las mujeres y todo esto conlleva a la discriminación salarial. Esto es evidente y se confirma que globalmente las mujeres ganan entre el 20% y el 30% menos que los hombres y sólo el 1% de los cargos directivos son desempeñados por las mujeres.
Aún más, un Informe del Banco Mundial dice que aquellos países en los que se dan menos diferencias entre hombres y mujeres experimentan un crecimiento económico más rápidos y presentan tasas más bajas de morbilidad y mortalidad infantil.
Es evidente que el avance de las mujeres en la vida actual es el motor para que se pueda alcanzar el total desarrollo de la sociedad.
Por eso el gobierno ha propuesto utilizar una política de “cuotas” obligando a las empresas a que un número de puestos de trabajo de dirección sean ocupados por mujeres. El gobierno fomentará a las empresas con la adjudicación de los contratos públicos. El reto es el siguiente: En cuatro años el 40% de las mujeres de una empresa ocuparán cargos de dirección, administración.... Con esto obliga a las empresas a replantearse políticas de igualdad de oportunidades de trabajadores.
A mi parecer el gobierno debería, si de verdad desea fomentar y ayudar laboralmente a la mujer, es replantearse primero ampliar guarderías estatales, ayuda para ancianos dependientes de sus familias, ayudas para personas con trastornos mentales. Estas labores son mayoritariamente desempeñadas por mujeres, que se enfrentan con enormes dificultades y muchas de ellas deciden abandonar su trabajo para el cuidado de éstos. Y tampoco olvidemos que a ello se une que las mujeres siguen sufriendo las labores tradicionales del hogar.
¿Realmente se puede conseguir la equiparación hombre-mujer a base de la imposición por ley? ¿no estamos fomentando el acceso a mediocres solo por su género?
Estoy ansiosa por ver como respondeís a este debate que propongo.
Liberty
Si es mediante una ley por la que al fin podremos alcanzar la igualdad hombre-mujer, bienvenida sea.
Primero, creo, se nos deben de ofrecer las mismas oportunidades laborales y así conseguir llegar a los altos cargos; una vez que accedamos a estos, ya nos preocuparemos por resolver el problema de guarderías, familiares enfermos... y demás que se nos vayan presentando.
Abandonamos nuestro trabajo en pro de la familia porque no nos compensa, no es lo suficientemente gratificante tanto personal, laboral como económicamente como para continuar en él; no obstante, la elección cambiaría si nuestro puesto fuera de mayor responsabilidad, interés y como consecuencia de mayor retribución económica; ya que lo has conseguido, al fin estás en lo más alto, después de tantas noches sin dormir, ¿hacia donde se equilibra la balanza?.
Quizás hacia el mismo lado, pero al menos que nos den la oportunidad de elegir y de sentirnos fuertes.
Un saludo.
Javi eras el crack. Te echo de menos.